Marzo de 2013. El Terek Grozny está luchando por ponerse por delante em el marcador ante un Rubin Kazan que aguanta las embestidas del combinado local, que por ocasiones merece ir por delante. El partido está en el minuto 86 cuando el colegiado expulsa al capitán del conjunto checheno, Rizvan Utsiev, tras una dura entrada. Mientras el árbitro le muestra la roja y le hace ver la dureza de su acción, alguien se mueve corriendo hacia la cabina de megafonía del estadio: “¡El árbitro es un vendido! ¡Eres un cabrón!“. La afición estalla en aplausos al reconocer la voz: es el polémico Ramzan Kadyrov.

Después de muchos años en los que los conflictos armados, la violencia y la muerte se convirtieron en una constante, Chechenia empieza a volver poco a poco a la normalidad, en buena parte gracias a uno de los elementos pacificadores más universales del mundo: el fútbol. Y, dentro de este contexto, para bien o para mal, no se puede entender la transición de esta pequeña república sin el Terek Grozny y sin los Kadyrov. Después de muchos años sin poder participar en la liga rusa, el combinado checheno se ha convertido en un habitual de la Premier League, en la que esta temporada está haciendo historia.

Con un zoológico en su casa, una colección privada de armas de oro y una guardia privada que le acompaña a todos lados, Ramzan Kadyrov es uno de los hombres más polémicos de Rusia. Mientras que en lo deportivo es un hombre que ha llevado al Terek Grozny a vivir el periodo más exitoso de su carrera, en lo político sigue siendo un hombre controvertido. Pese a haber dotado de cierta estabilidad a la región y lograr que la violencia descienda notablemente, todo ha sido por su labor de gobierno con mano de hierro, donde su clan familiar domina todos los estamentos administrativos en detrimento del pueblo.

Actualmente colocado en cuarta posición del campeonato ruso, el Terek Grozny vive uno de los mejores momentos de su historia. Fundado en 1958, el conjunto checheno goza de plena salud deportiva. Año tras año, está creciendo en lo deportivo y esta temporada empieza a soñar con su regreso a Europa: cuarto en la Premier League rusa, puede presumir de ser el único equipo capaz de derrotar en lo que va de curso al poderoso Zenit. Después de trece partidos, el equipo entrenado por Rashid Rakhimov y un viejo conocido de la liga española como Igor Lediakhov, ya se codea con los grandes de Rusia.

Un intento de secesión demasiado caro

Y es que el crecimiento deportivo del Terek Grozny no se entiende sin la familia Kadyrov, odiada y querida a partes iguales. Como no podía ser de otra manera, Chechenia se vio inmersa de lleno en el desmembramiento de la URSS allá por la década de los noventa. En un clima completamente inestable, tanto en lo político como en lo social, la pequeña república quiso secesionarse de la ‘madre patria’, un intento que iba a ser encabezado por un nombre propia: Ajmat Kadyrov. Considerado como uno de los grandes líderes separatistas chechenos, los conflictos armados se convirtieron en una tónica habitual.

Tan cruenta fue la guerra abierta entre Rusia y Chechenia que el gobierno ruso prohibió que se disputaran partidos de fútbol en la región en 1994 para evitar más muertes. Desde entonces, el Terek Grozny, el equipo más representativo de la zona, se vio obligado a no competir, al no tener liga en la que jugar. El deporte desapareció por completo, donde la violencia y el conflicto armado se convirtió en la forma de vida de esta pequeña república durante un lustro. Pero, entonces, iba a llegar el cambio: Ajmat Kadyrov, aquel líder separatista, iba a olvidar sus ideas y plegarse a los deseos de Rusia.

Así, en el año 2000, asumió la jefatura de Chechenia, que un par de años después era reconocida por Rusia como una República Federal dependiente de ella. Este cambio de ideología permitió al Terek Grozny volver a competir en la liga rusa, después de siete años sin jugar al fútbol. Tras varias temporadas sin encontrar el ritmo de competición, el conjunto checheno comenzó a firmar buenos resultados, logrando varios ascensos consecutivos. Y en 2004, año en el que logró subir a primera y ganar la Copa -lo que le permitiría jugar la Liga Europa-, iba a cambiar para siempre la historia de Chechenia… y del club.

Ramzan Kadyrov, presidente del Chechenia y del Terek Grozny.Ramzan Kadyrov, presidente del Chechenia y del Terek Grozny.

Un asesinato y el ascenso al poder del hijo

Los rebeldes chechenos no iban a perdonar el cambio de ideología de Ajmat Kadyrov, e iba a ser asesinado en el estadio de Grozni mientras presenciaba un desfile militar. Tras un breve gobierno de Aljanov, su hijo, Ramzan Kadyrov, se iba a convertir en el nuevo presidente de Chechenia, pero con una diferencia con respecto a su padre: también se iba a convertir en el máximo mandatario del Terek Grozny. Desde que Ramzan Kadyrov se hiciera cargo del conjunto checheno, sus resultados han ido mejorando año tras año, una situación que está siendo especialmente exitosa esta temporada.

En 2008, Rusia volvió a permitir al conjunto checheno jugar en su estadio, al considerar que el nivel de violencia había bajado lo suficiente como para acoger partidos en el mismo lugar donde Kadyrov padre perdiera la vida en un atentado. Ahora, el Terek Grozny quiere clasificarse por segunda vez en su historia para Europa, y su buena clasificación en el campeonato le da motivos para soñar: el fútbol checheno tiene razones para empezar a sonreir gracias al Terek Grozny, un conjunto que se ha convertido en la gran esperanza de una de las regiones más complicadas de Europa.

Fuente:elconfidencial.com

http://www.elconfidencial.com/deportes/futbol/internacional/2014-11-16/violencia-muerte-y-futbol-la-historia-del-club-checheno-que-ya-es-un-grande-en-rusia_455966/