Archivo diario: 11/23/2011

Otro rockero que muere:el guitarrista conocido como “Gamexane” del Grupo –Todos tus Muertos–;se fué a los 48 años.

Fallece el guitarrista y fundador de la banda Todos tus muertos
Horacio Villafañe, mejor conocido como “Gamexane”, se encontraba desde hace 15 días en coma inducido producto de un paro cardiorrespiratorio.
por La Tercera y Agencias – 23/11/2011 – 12:46
La familia del rock sudamericano se encuentra de duelo, luego que en las últimas horas se confirmara el fallecimiento de Horacio Villafañe, guitarrista y fundador del grupo argentino Todos tus muertos.

El músico de 48 años, conocido popularmente como “Gamexane”, se encontraba desde hace 15 días internado en el Sanatorio Güemes, en el barrio de Almagro en Buenos Aires, producto de un paro cardiorrespiratorio sufrido el pasado 16 de noviembre.

Según publica la prensa transandina, el líder de la banda de punk-rock sufrió una hemorragia digestiva durante una gira de la banda en México, desde donde fue trasladado de urgencia a Argentina.

Junto a Todos tus muertos, “Gamexane” editó ocho discos desde la fundación de la banda, en 1985.
Fuente:latercera.cl

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Ya sabemos que la Coca-Cola es mala:pero es mucho peor la Coca-Cola Light y la Zero incluyendo todas las bebidas que lleven Aspartamo y edulcorantes artificiales.

Aspartamo o aspartame, el veneno dentro de Nutrasweet, Equal y otros edulcorantes. Searle (Monsanto). Coca Cola “Light” y otras…

La presente es una historia que podría ser común a muchos consumidores de edulcorantes, aunque lo más probable es que todavía se estén preguntando por las causas de su malestar y no puedan identificarlo. De acuerdo a cierto reportes, la compañía Monsanto -titular de Searle, que comercializa endulzantes en Estados Unidos-, logró los permisos correspondientes de parte de la Administración de Medicamentos del norte (FDA) por la vía del soborno y el tráfico de influencias. Un panorama de salud pública que roza lo grotesco, y que también involucra a las gaseosas denominadas “light”.

Hace pocos días, recibí en mi casilla de correo personal una nueva oleada de correos masivos, lo que supone algo normal para muchos de nosotros. Me predispuse a borrar todos los correos sin preocuparme por abrir ninguno, mas hubo un email que atrajo mi atención.

El Asunto rezaba: “Atención consumidores de edulcorantes”.

Quien esto suscribe pesaba casi 129 kilos en 1996, exhibiendo una estatura de 178 centímetros y, dado que ya contaba con 50 años en aquel tiempo, por recomendación de los médicos decidí comenzar una rigurosa dieta. Confeccionada, desde luego, por un nutricionista y complementada por cuatro secciones de gimnasio semanales bajo estricto control. Tratamiento este que inicié a fines de enero de 1996 (después de una merecidas vacaciones en la costa uruguaya y consumiendo muchas de las cosas que luego me serian prohibidas, como el azúcar, por ejemplo).

El azúcar… ¡Qué problema para mí! Yo era dulcero como todo gordito goloso y debí remplazar mi pasión por edulcorantes tanto líquidos como en polvo. Por supuesto que después de varios meses de prohibiciones de variadas comidas y postres, reduje mi peso a 94 kilos. Primer objetivo cumplido: me saqué una mochila de 34 kilillos de encima y como me fui acostumbrando a tomar el mate, el café (casi 15 pocillos diarios), jugos frutales en polvo de bajas calorías, continué consumiendo edulcorantes hasta en los postres. Creía yo que estaba todo bien; a tal punto que, no sin haberme regalado un tiempo de libertad dietética, llego al año 2003 con un peso de 85 kilos.

Pero -siempre hay un pero- a fines del año 2006 comencé a experimentar unos extraños dolores abdominales, tras lo que me decidí a visitar a un médico clínico. El me ordenaría luego una tanda de análisis y ecografías, que no arrojaron resultados negativos o peligrosos. El diagnóstico fue “colon irritable”, algo que los practicantes de la medicina catalogan de enfermedad funcional, es decir, que no existe ningún correlato orgánico que les permita diagnosticarlo. Por esta razón se le atribuye al estrés, a los nervios de la persona; cuestión certera, aunque solo en parte. El estrés (fatiga crónica), sumado a la ansiedad, más dolores y más depresión, componen los ingredientes de esta enfermedad con la que yo fui diagnosticado y tratado con ansiolíticos, calmantes y otros medicamentos que -con el correr de los meses- me iban cambiando. Yo ya no respondía a ninguno de los tratamientos, a los que hay que agregarle sendas colonoscopía y endoscopía. Estas revelaron que, además, había adquirido úlceras duodenal, debido a una bacteria “inocente”. Cuando tenemos las defensas inmunológicas en estado normal, es inocente. Todo ello demostraba que algo andaba definitivamente mal, ya que mis defensas inmunológicas estaban más que disminuídas. Pesaba 63 kilos a estas alturas y “Monty Burns” -el personaje ficticio y malvado de la serie de televisión de dibujos animados Los Simpson- era Arnold Schwarzenegger en su mejor momento, si se lo comparaba a mi físico. Yo estaba entregado.

Gracias a la decisión de mi señora esposa, quien acudió a los médicos auditores de mi obra social (DASUTEN), y la pronta resolución de parte de aquellos para internarme en el Hospital Italiano de Buenos Aires, en 24 horas hallaron el problema que me estaba matando: se trataba de una neuropatía crónica desmielinizante de origen desconocido. Pero, solo después de dos internaciones y la aplicación de dos dosis de 150 gramos cada una de inmunoglobulina humana, retomé lentamente la senda de la recuperación.

Por “desgracia”, al verme un poco mejor, arremetí con tres sesiones semanales de gimnasio, fisioterapia e hidroterapia y mi corazón me llevó a un infarto “no declarado”. Es decir, no sentí absolutamente nada. Solo seis días después observaba dificultades para respirar. Nuevamente, y ya en ambulancia camino a la unidad coronaria del Hospital Italiano de Buenos Aires me dijeron que había sufrido un infarto, que seguramente el estado en que estaba por la neuropatía tenia algo que ver. Cateterismo mediante, revascularización del corazón, colocación de stent e implantación de un CDI (un marca pasos con desfibrilador que a los que no anunciamos los infartos nos salva de la muerte súbita.

Ahora me encuentro en plena recuperación, con un músculo de la pierna izquierda algo atrofiado pero caminando, y día a día voy mejorando. Por ello le doy gracias a Dios diariamente.

Y, como les narraba al principio, recibí ese correo electrónico. Algo me llamo la atención: era un PPS (animación de Power Point) que rezaba “Aspartame/aspartamo: Si dice Sugar Free en la etiqueta, ni lo pienses”. Narraba la historia de una mujer que vive en los Estados Unidos de América, relatada por su hermano, que manifestaba idénticos síntomas que me llevaron, a la neuropatía desmielinizante crónica y de allí al infarto.

Para marzo 2002, a aquella mujer ya le habían practicado un sinnúmero de biopsias, y se encontraba ingiriendo 24 medicamentos. Los doctores no sabían qué tenía y le fue diagnosticada Esclerosis Múltiple. Ella también estaba entregada, a punto tal que puso todas sus cuentas, casa, seguro de vida a nombre de su hija mayor, y se aseguró de que sus hijos menores se quedaran con ella. Quería brindarse un último regalo, de modo que planeó un viaje a Florida para el mes de marzo (prácticamente en silla de ruedas). Sentía tanto dolor y se hallaba tan enferma, que sabía que se estaba muriendo.

Pero este hermano -quien relataba la historia- recordó un artículo que había leído y que había captado su total atención. La llamó y le preguntó si acaso seguía consumiendo bebidas dietéticas (gaseosas light) y edulcorantes. Respondió que sí; de hecho estaba abriendo una lata en ese preciso momento. “Le ordené ¡no la abras!. Deja de tomar sodas dietéticas… y le mandé el siguiente artículo por e-mail”.

El articulo lo escribe el Doctor H. J. Roberts, MD, FACP, FCCP- Personal del Hospital de St. Mary s y Good Samaritan Hospital, de West Palm Beach; Director de Palm Beach Instituto de Investigación Médica

Si dice Sugar Free en la etiqueta, NI LO PIENSES.

He pasado varios días enseñando en “LA CONFERENCIA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE” sobre el ASPARTAME, etiquetado como… (refiere a nombres de productos que también se venden aquí, en la Argentina).

En una nota interpuesta por la EPA (Agencia Protección Ambiental de Estados Unidos), se anunciaba que en aquel país, durante 2001, se detectó una “epidemia” de esclerosis múltiple y lupus. Las causas se desconocían.

¿Por qué el aspartamo o aspartame es tan peligroso?

Cuando la temperatura del endulzante excede los 86º Fahrenheit (30 grados centígrados), el alcohol en el ASPARTAME se transforma químicamente en eformaldehydo y luego en ácido fórmico, lo que causa acidosis metabólica.

Vale la pena destacar que el ácido fórmico es el veneno que se utiliza para matar hormigas.

El ácido fórmico causa -entre otros- esclerosis múltiple. A los pacientes se les diagnosticaba esta enfermedad por error. La esclerosis múltiple no es mortal, pero sí lo es la toxina del metanol (compuesto en que el aspartame termina transformándose).

El lupus también se había disparado, al igual que la esclerosis múltiple, especialmente en los tomadores de bebidas dietéticas. Los pacientes desconocen que el aspartame es el verdadero culpable. Lo siguen ingiriendo, agravando el lupus al grado de convertirlo en letal.

Hemos atendido pacientes cuyos síntomas del lupus desaparecen una vez que dejan de tomar sodas de dieta.

En los casos de los diagnosticados con esclerosis múltiple (cuando en realidad la enfermedad es envenenamiento por metanol), la mayoría de los síntomas desaparecen.

Se han contabilizado numerosos casos en los que la visión y la audición mejoran considerablemente.

Si consume aspartame en forma de edulcorante en polvo o líquido y bebidas dietéticas, y sufre de:

Dolores punzantes
Entumecimiento de piernas
Calambres
Espasmos
Vértigo
Mareos
Dolores de cabeza recurrentes
Dolor articular
Depresión
Ataques de ansiedad
Trastornos al hablar
Visión borrosa
Pérdida de memoria

… se debe al aspartame.

El aspartame es especialmente peligroso en pacientes diabéticos. A veces se les diagnostica retinopatía, cuando en realidad los síntomas son causados por el aspartame.

El aspartame eleva los niveles de azúcar de la sangre hasta situarlos fuera de control.

Para finalizar, vale referir que, en la Argentina, la ANMAT -organismo oficial encargado de regular sobre especialidades medicinales- jamás ha emitido comunicados oficiales frente a los daños que provoca el aspartamo y que son parte de la fórmula de los productos Equal y NutraSweet.

A los efectos de complementar la información, citamos un artículo del periodista Carlos Forte, que escribe regularmente para el prestigioso sitio web Tribuna de Periodistas, junto a Christian Sanz y Fernando Paolella.

El aspartamo o Nutrasweet. Dulce veneno

Entre las muchas estrellas surgidas en el firmamento de las multinacionales químicas y farmacéuticas, que en muchos de los casos cometen un artero ataque contra la salud, aparecieron hace algunos años cierto tipo de endulzantes artificiales para reemplazar el uso del azúcar, más conocidos como edulcorantes.

Decimos “cierto tipo” porque no todos los edulcorantes son dañinos, pero hay uno de ellos que se lleva las palmas en ese sentido, ya que por los antecedentes de la droga con que está elaborado es un verdadero peligro para diabéticos, mujeres embarazadas, niños y consumidores en general. Nos referiremos entonces a esa droga, al producto con su nombre comercial y a lo que genera en el organismo humano.
A mediados de la década de 1970 el laboratorio Searle, mientras experimentaba con una nueva droga para aliviar la úlcera péptica, dio casualmente con otro descubrimiento: a uno de sus investigadores se le ocurrió tocar la muestra con un dedo y llevarse éste a la boca, comprobando que su sabor era extremadamente dulce.

Así nació el aspartamo, el cual de inmediato fue puesto a consideración como la nueva maravilla en edulcorantes y a ser solicitada su aprobación por parte de la FDA (Food and Drugs Agency), la agencia gubernamental norteamericana para el control de los fármacos y los productos alimenticios, y así ser comercializado bajo diversos nombres.

Los más conocidos a nivel mundial: Nutrasweet y Equalsweet, este último también conocido como Equal a secas, cuyos envases hoy en día adornan las góndolas de todos los supermercados.

Sin embargo durante los primeros años Searle no lograba obtener la aprobación de la FDA, debido a diversos estudios negativos que encontraban serias anomalías en el aspartamo.

Hasta que apareció Monsanto -una de las compañías líderes en hacer su negocio en desmedro de la salud humana y de la que nos ocupamos en una nota reciente- para hacerse cargo de la situación, como veremos.

En esos primeros años del aspartamo, Searle no conseguía su aprobación porque la FDA prestaba atención a distintos informes circulantes en el sentido de que “el aspartamo puede inducir tumores cerebrales”, lo cual fue confirmado en 1981 por un equipo de investigación de la agencia integrado por tres científicos independientes.

Más aún, pruebas realizadas en ratas mostraban que los cerebros de aquellas a las que se les suministraba aspartamo quedaban agujereados en varios puntos; literalmente, como un colador.

La FDA revocó entonces la licencia provisoria para comercializar el producto, pero en 1985 Monsanto compró la firma Searle, que pasó a ser su subsidiaria como Searle-Monsanto.

En rápida aparición del juego de favores oficiales de que disfruta la gigante químico-farmacéutica, el entonces presidente Ronald Reagan despidió al comisionado de la FDA y nombró a otro en su lugar.

Como era de esperarse, aquella decisión anterior de revocar la licencia para vender el aspartamo fue a su vez revocada, y el nuevo edulcorante Nutrasweet salió esta vez libremente a ser conocido por el mundo.

Y a causar estragos en el común de la gente que lo consume. Cabe destacar que esta sustancia no se quedó en un simple edulcorante que reemplaza al azúcar, ya que fue incorporada también a las bebidas gaseosas tipo diet, como Diet Coca y Diet Pepsi, a gomas de mascar, tabletas, alimentos secos y a varios productos más de consumo masivo de los marcados como “libre de azúcar”.

Dicho sea de paso: ¿quién fue en los años 70 y 80 uno de los directores ejecutivos de Searle?. Nada menos que Donald Rumsfeld, hoy también implicado en ciertos manejos con un conocido laboratorio respecto de un medicamento para combatir la gripe aviar, algo de lo que nos ocuparemos en otra nota.

Como se recordará, este personaje en pocos años escalaría posiciones en los gobiernos republicanos hasta llegar a ser el titular de Defensa en la administración Bush, con los resultados que todos conocemos si hablamos de estragos. El hombre ya venía acostumbrándose.

El aspartamo está compuesto por alcohol de madera o metanol, ácido aspártico y fenilalanina. Se descompone rápidamente, y más aún bajo calor, a partir de una temperatura de 30 grados centígrados, en esos componentes.

A su vez el metanol, de por sí un veneno metabólico severo, se descompone en formaldehído y ácido fórmico, este último también un veneno, presente por ejemplo en los aguijones de las hormigas.

Por su parte la fenilalanina, que es descartada de plano para los individuos que padecen fenilcetonuria, se descompone en DKP, un agente que causa tumores cerebrales. Ya en 1994, y sólo en sus primeros meses, el gobierno norteamericano había contabilizado miles de quejas por efectos adversos del aspartamo.

El 75% de todas las quejas se registró en el Sistema de Monitoreo de Reacciones Adversas, y estas reacciones adversas sugieren que el aspartamo es una fuerte neurotoxina. Pero veamos algunos testimonios serios sobre los problemas que genera el aspartamo, o Nutrasweet.

En 1996, un estudio publicado en el Diario de Neuropatología y Neurología Experimental, de Estados Unidos, renovó las dudas que ya existían al asociar el aspartamo con un fuerte incremento de cánceres cerebrales a poco de que se pusiera a la venta ese producto.

Por su parte el Dr. Erik Millstone, de la Unidad de Investigación sobre Políticas Científicas de la Universidad de Sussex, Gran Bretaña, cita una serie de informes ya existentes en los años 80 que relacionan al aspartamo con una amplia serie de reacciones adversas en consumidores sensibles, incluyendo dolores de cabeza, visión nublada, pérdida de sensibilidad y de oído, dolores musculares, ataques de tipo epiléptico, entumecimiento de las extremidades, síntomas parecidos a la esclerosis múltiple y al lupus, excitabilidad, disfunción hepática, pérdida de la memoria, conducta agresiva, convulsiones, daños visuales y degeneración neurológica mayor, entre muchas otras más.

Algunas, además de cáncer cerebral, tan graves como Mal de Alzheimer y ceguera. Esto fue avalado en una carta dirigida en 1995 al editor de la revista Creative Loafing Magazine por Michael Evangelista, ex investigador de la FDA, quien además denunció los manejos ilegales de la agencia gubernamental, en complicidad con Monsanto, para poder sacar a la venta el Nutrasweet y otros engendros de la multinacional químico-farmacéutica.

Muchos casos de envenenamiento con aspartamo se pudieron observar en la Guerra del Golfo. La lengua ardiente -el metanol descompuesto en formaldehído da la sensación de que “quema la lengua”- y a partir de allí otros síntomas que se detectaron en varios casos de hombres y mujeres en servicio, fueron relacionados con el consumo de incontables latas de bebidas diet, ya que varios miles de cajas conteniendo ese tipo de refrescos habían sido enviadas a las tropas allí destacadas.

Si recordamos que el metanol del aspartamo es liberado a los 30 grados centígrados, y tenemos en cuenta que esas latas de bebidas estaban expuestas por varias semanas a un calor del desierto que alcanzaba fácilmente los 50 grados y los soldados las bebían durante todo el día, después de refrigerarlas, puede deducirse cómo los síntomas que sufrieron, con los cuales regresaron a sus casas, eran idénticos al envenenamiento con aspartamo.

Se han reportado también problemas en varios pilotos de la Marina y la Fuerza Aérea, e incluso comerciales, habituales consumidores del edulcorante y de bebidas diet, que han sufrido ataques en las propias cabinas de los aviones.

Riesgos que fueron publicados en medios de esas fuerzas y que hicieron que a varios pilotos les fueran canceladas sus licencias de vuelo, si tenemos en cuenta que ello era algo equivalente a jugar a la ruleta rusa con aviones llenos con 400 pasajeros.

Ha habido muchas declaraciones de médicos ante comisiones del Congreso norteamericano, incluso registradas en sus actas, reflejando que el aspartamo cambia la química del cerebro, además de ocasionar graves problemas neurológicos, por ejemplo alterando el nivel de dopamina en ese órgano, razón por la cual se preguntaban si alguien podía imaginarse lo que esa droga les puede causar a pacientes con Mal de Parkinson.

Algunos neurocirujanos han afirmado que cuando removieron tumores cerebrales, encontraron altos niveles de aspartamo en los mismos. Asimismo, el formaldehído derivado del metanol ataca la retina del ojo, y hubo casos en que se diagnosticaba equivocadamente retinopatía cuando en realidad esos síntomas eran provocados por el aspartamo.

Incluso, se sindica a esta sustancia como especialmente mortal para los diabéticos ya que -como lo indicaron varios profesionales- cualquier médico sabe lo que el alcohol de madera, que mató y cegó a miles de bebedores desesperados en épocas de la ey Seca, le hace a un diabético.

Por su parte el Dr. H. J. Roberts, especialista en diabetes y un experto a nivel mundial en envenenamiento con aspartamo -autor del libro Defensa contra el Alzheimer, Un proyecto racional de prevención- (Defense Against Alzheimer s Disease- A rational blueprint for prevention)-, se refiere a la manera en que el consumo de aspartamo está multiplicando esta enfermedad.

De hecho, en Estados Unidos hay muchísimos casos de mujeres con Alzheimer que tienen sólo 30 años de edad. Y cabe recordar que ese país registra a nivel mundial el índice más alto de obesos y personas con Alzheimer, con lo cual queda clara la ecuación: a mayor consumo de Nutrasweet para combatir la obesidad, más y peores problemas de salud derivados de ese consumo.

El Dr. Roberts sostiene además que consumir aspartamo cuando se está gestando puede ocasionar defectos de nacimiento en el niño, e incluso la muerte, ya que el metanol se aloja en el tejido fetal.

En tal sentido y de acuerdo al testimonio del Dr. Louis Elsas, profesor de pediatría y genética en la Universidad de Emory, ante una comisión del Senado norteamericano, la fenilalanina, uno de los tres compuestos principales del Nutrasweet, se concentra en la placenta, ocasionando retardo mental.

En tal sentido, el Dr. Elsas explicó:

He invertido 25 años en las ciencias biomédicas tratando de prevenir el retardo mental y los defectos de nacimiento causados por exceso de fenilalanina. Y es allí donde radica mi preocupación básica, de que el aspartamo es una neurotoxina bien conocida y una teratógena, que en ciertas dosis, de manera reversible en adultos e irreversible en infantes en desarrollo o en el cerebro fetal, producirá efectos adversos.

Un neurocirujano, el Dr. Russell Blaylock, en su libro Excitotoxinas: el sabor que mata (Excitotoxins: the taste that kills), afirma que los ingredientes que contiene el Nutrasweet literalmente estimulan las neuronas del cerebro hasta matarlas.

Los doctores Roberts y Blaylock elaboraron un documento sobre algunos de los casos que trataron y sus historiales, y lo publicaron en Internet.

En tanto, en un artículo para la Revista de Nutrición Aplicada, Volumen 36, Nº 1, 1984, titulado Aspartamo, Metanol y la Salud Pública (Aspartame, Methanol and the Public Health), el Dr. Woodrow Monte comenta sobre la cantidad de personas que se están quedando ciegas debido a la acción del formaldehído en la retina del ojo.

En octubre de 1986, el Instituto Comunitario de Nutrición, con sede en Washington, entregó una petición a la FDA para prohibir el aspartamo debido a los múltiples casos de ceguera. Petición la cual, obviamente tratándose del “proteccionismo” de esa agencia hacia los fabricantes de Nutrasweet, nunca fue tenida en cuenta.

Este tema y el del Alzheimer fue publicado por el diario Sun Times, de Chicago, en su edición del viernes 17 de octubre de 1986. Una de las víctimas que aparecen en el artículo era Joyce Wilson. En abril de 1984 su esposo había escrito ésto en un periódico de Atlanta:

“El aspartamo mató a mi esposa. No existen palabras que puedan expresar la agonía y el horror que Joyce tuvo que soportar. Este veneno destruyó su cerebro, arrasó con todos sus órganos y la dejó ciega. Ella murió a la edad de 46 años. Soy un hombre sin esposa debido a que la Compañía Nutrasweet es un negocio sin conciencia”.

Cadena de favores

Recordando lo antes mencionado respecto de los “matrimonios por conveniencia” entre los fabricantes del Nutrasweet, la FDA -la citada agencia norteamericana que supuestamente debe velar por la salud de los ciudadanos- y diversos personajes de la política, veremos algunos ejemplos sobre esas complicidades criminales.

Así como Donald Rumsfeld, antes de hacerse más conocido llegando a la cima de la Defensa estadounidense con los resultados que todos sabemos invasión a Irak argumentando existencia de “armas de destrucción masiva” que no existían, reciente inauguración de una base norteamericana en Paraguay, etc. se había desempeñado como CEO del laboratorio que descubrió el aspartamo, en el que aún mantendría acciones, otros políticos de distintas administraciones también han integrado, o lo siguen haciendo, esta “cadena de favores” entre ellos y ciertas multinacionales químicas y farmacéuticas.

Otro que recibió su premio por los “servicios prestados” llegando a CEO, en este caso de Monsanto, es Robert Shapiro, empeñado en lavar la imagen de la compañía presentándola como una institución ilustrada que lucha por alimentar al mundo. Shapiro, al igual que Rumsfeld, comenzó trabajando en los laboratorios Searle en 1979, y en 1982 llegó al cargo de presidente de la División Nutrasweet.

De allí saltó hacia áreas del gobierno de su país, pasando a ser miembro del Comité Asesor para las Políticas y Negociaciones Comerciales del Presidente, cumpliendo previamente un período en el Equipo de Revisión de la Política Doméstica de la Casa Blanca. Luego, semejando un boomerang, retornó a lo que le dejaba más dinero: ser ejecutivo de la citada multinacional.

Como se había señalado anteriormente, el presidente Ronald Reagan despidió en su momento al comisionado de la FDA que había rechazado la aprobación del Nutrasweet dada la cantidad de estudios que la desaconsejaban.

Reagan, considerado un “amigo” del laboratorio Searle -toda una maravilla en esto de reunir amigos-, nombró en su lugar al Dr. Arthur Hayes. Ante tanta oposición a la aprobación del aspartamo, éste debió designar una Junta de investigación, la que a su vez recomendó nuevamente que no se aprobara la sustancia.

Entonces, tercamente -de todas maneras para eso había sido puesto en el cargo-, Hayes desconoció la decisión de la Junta y aprobó el uso del aspartamo-Nutrasweet. Al poco tiempo, y mientras muchos se preguntaban de qué manera la cuenta bancaria del Dr. Hayes había engrosado tan rápidamente, éste dejó su cargo para ocupar un alto puesto en la consultora de relaciones públicas Burton-Marsteller, encargada de lavar la cara de Searle, Monsanto y otras compañías por el estilo.

A fines de la década de 1980, investigadores del Instituto Tecnológico de Massachussets (el célebre MIT) analizaron a 80 personas que sufrían ataques cerebrales un tiempo después de comer o beber productos que contenían aspartamo.

Sobre ello el Instituto Comunitario de Nutrición (CNI) declaró:

“Estos 80 casos requieren que la FDA de manera expedita remueva el producto del mercado”.

Una utopía, teniendo en cuenta las “relaciones carnales” entre la FDA y las multinacionales químico-farmacétucicas.

Por otra parte, es notorio que Monsanto suministra fondos a organizaciones de comercio como la Asociación Diabética Americana, la Asociación Dietética Americana, y otras similares. Con lo cual esas entidades, además de endosar sus nombres en los productos de la empresa, como si los avalara, obviamente se marginan de cualquier comentario que resulte negativo hacia esos productos.

Otro dato para nada menor: la facilidad de Monsanto para desparramar dinero a efectos de aceitar convenientemente todos los engranajes necesarios, siempre que sean útiles a sus fines, incluyó un fabuloso aporte monetario para el financiamiento de la campaña a la presidencia del actual mandatario estadounidense, George W. Bush.

Se aseguró así una importantísima contraprestación, por supuesto. Y si hablamos de contraprestaciones desde un nivel gubernamental, otros datos al margen (o no tan al margen), nos revelan que varios de los prohombres y mujeres del equipo presidencial, o que pertenecieron a él, están ligados a diversas multinacionales, que si bien no son todas del rubro químico-farmacéutico, igualmente hacen estragos, como corresponde a una multinacional que se precie, en todo el mundo.

Tenemos así que el propio presidente norteamericano, además de sus negocios petroleros, es accionista de General Electric; su vicepresidente Dick Cheney, además de su vinculación a Halliburton y otras empresas ligadas a armamentos y construcción, tiene contactos empresariales con Procter & Gamble; Colin Powell y Donald Rumsfeld en General Dynamics; el ex secretario del Tesoro, Paul O Neill, en Lucent Technologies; y la secretaria de Agricultura, Ann Veneman, tiene contactos empresariales, además de acciones, en Monsanto.

Merece su capítulo aparte la titular del Departamento de Estado, Condoleezza Rice, quien antes de asumir su cargo y matizando sus atareadas labores con la ejecución del piano, formó parte del directorio de Chevron-Texaco, compañía de la cual era además accionista y administradora.

Su contracción al trabajo allí -el hecho de ser soltera se lo permite- mereció que la empresa la homenajeara dando su nombre a uno de los barcos petroleros de 130.000 toneladas de su flota, en agradecimiento por los servicios prestados. Una gran familia en un círculo perfecto de favores.

Volviendo al tema que nos ocupa, la Dra. Virginia Weldon -que dicho sea de paso es pediatra- era a finales de los 90 uno de los vicepresidentes de Monsanto y, según informó entonces el diario Saint Louis Post Dispatch, también uno de los candidatos principales a ocupar el cargo de comisionado en la FDA.

Una edición de esa época del Chemical and Engineering News señalaba:

“Si Weldon consigue ser nombrada, Monsanto tendrá a su ex vicepresidente con el poder de bendecir docenas de productos químicos y endulzantes nuevos, biofabricados por Monsanto. Uno de esos productos nuevos es el Nutrasweet 2000, esperando ser aprobado. ¿Es la misión de Monsanto conseguir que su Dra. Weldon sea escogida como comisionada de la FDA para que lo apruebe?”.

Ignoramos si la Dra. Weldon accedió finalmente al máximo cargo en la FDA. Lo cierto es que el Nutrasweet, en todas sus versiones, circula tranquilamente por todo el mundo. Un caso parecido es el de Margaret Miller, una investigadora de Monsanto que se trasladó a la FDA y pasó a ocupar un puesto en el que revisa sus propias investigaciones. En esto que algunos llaman “la marcha de Monsanto sobre Washington”, también un abogado de esa multinacional, Michael Taylor, se ubicó en un puesto en la FDA en el que pasó a supervisar los procesos de aprobación.

En 1977 dos abogados del Departamento de Justicia, Sam Skinner y William Conlon, fueron designados fiscales en las acusaciones al laboratorio Searle de haber suministrado pruebas fraudulentas en los análisis sobre el Nutrasweet.

En muy poco tiempo, ambos fueron debidamente comprados y se pasaron al equipo de la defensa de la empresa. Y David Kessler, otro ex comisionado de la FDA que se retiró cuando comenzaron a hacerle muchas preguntas sobre el rellenado de su cuenta, fue otro de los que dieron aprobación general al Nutrasweet.

Cabe agregar que cuando se descubrió que la Stevia, una planta cultivada en Paraguay y mayormente en Brasil, servía como eficaz edulcorante sin tener ningún efecto nocivo por tratarse de un producto natural, la FDA -haciéndose eco de las “sugerencias” de sus amigos de las multinacionales del sector- prohibió su comercialización en Estados Unidos.

Finalmente, luego de algunas protestas brasileñas y de consumidores del producto, se le permitió su entrada al país, pero sólo -una incongruencia total- como “producto cosmético”.

Estos son sólo algunos ejemplos de lo que constituye, como puede apreciarse, todo un conveniente entramado político-empresario-institucional para proteger a las compañías fabricantes, en este caso, del aspartamo-Nutrasweet, además de otros engendros que atentan contra la salud de los consumidores.

Final (por ahora)

Al cierre de esta nota hubo oportunidad de verificar que el aspartamo, ya sea por ignorancia sobre sus propiedades -algo difícil de creer- o por complicidad de otras empresas productoras de edulcorantes, ha hecho pie en otras marcas de esos productos. Es así como pudo observarse, en farmacias, estantes conteniendo el edulcorante Hileret Sweet con la leyenda bien visible en su frente de que contiene aspartamo.

Y de acuerdo a lo que comentan empleados de esos comercios, existen más edulcorantes cuya base es esa sustancia. Por lo cual cabe preguntarse qué productos de ese tipo podrán consumir realmente quienes los necesitan, trátese de obesos, diabéticos, mujeres embarazadas, o adultos y niños que además de utilizar edulcorantes beben gaseosas del tipo diet que, sobre todo con las altas temperaturas del verano -que como se dijo liberan más rápidamente los componentes del aspartamo- son consumidas a discreción.

De no mediar decisiones de alto nivel para proteger a los consumidores, muy difíciles de tomar por administraciones débiles, cómplices o genuflexas, ¿habrá que resignarse a continuar desprotegidos, quizás esperando pasivamente consecuencias terribles para la salud, abrigadas por la impunidad de las multinacionales que nos envenenan?.

La pregunta está hecha.
La advertencia, también.

Material publicado por Carlos Forte, en http://www.periodicotribuna.com.ar.

El Ojo Digital
Fuente:bolsonweb.com.ar


Suma y sigue:La Coca-Cola y similares:su colorante podría ser causa de Cáncer.

2011
El colorante de Coca Cola y otras gaseosas sería causante de cancer

Aviso importante a los consumidores de bebidas como Pepsi o Coca Cola, es decir, a media humanidad: El colorante artificial que da el característico color marrón a estos refrescos podría estar provocando miles de cánceres tan sólo en Estados Unidos, según un grupo de defensa de los consumidores del citado país. De confirmarse, el asunto sería muy grave, no sólo por la popularidad planetaria de estos productos, sino por los terribles efectos para la salud que supuestamente provocan los colorantes a base de caramelo que son empleados en su manufacturación, advierte el Centro para la Ciencia en el Interés Público de USA (CSPI). Y hasta tal punto considera la CSPI peligroso el descubrimiento, que pidió formalmente su retirada del mercado ante la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) estadounidense. En concreto, pretenden prohibir un tipo de caramelo fabricado de forma química, y no con azúcar derretida.

En el comunicado difundido explican que el caramelo puro se fabrica con azúcar derretida, pero éste no es el que se emplea sino otras dos versiones aprobadas como aditivos alimentarios, que incluyen amoníaco y producen compuestos que demostraron provocar varios cánceres en estudios animales.

Este tipo de aditivo se emplea en bebidas tan populares como la Coca-Cola, Pepsi y Dr Pepper Snapple, y también en una larga lista de refrescos de color oscuro. Así, su única función sería únicamente visual, es decir, “cosmética”, por lo que la CSPI, razón de más para eliminarlos, apunta la CSPI.

La química entre el azúcar y el amoniaco genera colorantes cancerígenos que “estarían causando miles de cánceres en la población de Estados Unidos”, señala el grupo, que también aprovecha para recordar que consumir regularmente refrescos con gas conduce a la obesidad.

Vía | http://www.cspinet.org
Fotografía | Vinnl
Fuente:bolsonweb.com.ar


Para los adictos a la Coca-Cola:es peor que el tabaco”,y yo agregaría que también es peor que el vino y la cerveza,al menos.

22/11
2011
La sucia verdad detrás de Coca Cola: Es peor que el tabaco

Como antecedente: En el libro “The Coke Machine – The Dirty Truth Behind the World’s Favorite Soft Drink”, el autor Michael Blanding examina la historia oscura de The Coca-Cola Company. El libro comienza con una descripción gráfica del asesinato del sindicalista Isidro Gil, hecho ocurrido cuando Coca-Cola fue acusada de complicidad con paramilitares para llevar a cabo asesinatos de sindicalistas en América del Sur. El prontuario de esta corporación es largo teniendo en cuenta que fue querellada en La India y México, ya que sus plantas embotelladoras drenaron contaminantes en las fuentes de agua locales. Diagnostico medico: Coca Cola, Pepsi y todas las gaseosas son peores que el tabaco acorde a los daños que causan al organismo.

Historia: En una entrevista a Blanding realizada por Tara Lohan hace algunos años, se reveló que Coca Cola ejerció violencia contra sindicalistas en América del Sur, contaminación de fuentes de agua y polución aérea. Coca-Cola es una de las marcas más populares del mundo, y en los Estados Unidos sus iconicas latas color rojo y blanco son tan estadounidenses como la bandera. Israel también produce este veneno y lo vende en Oriente Medio. Coca-Cola se ha comercializado por un siglo y medio, tiempo durante el cual creció llegando a más de 200 países, y empleando a 139.600 personas. Y fabrica más de 3.300 bebidas.

En total, la compañía proclama ventas de 1,7 billones por día, y dice que sus dividendos aumentaron durante 48 años consecutivos.

En el 2006 se sabía que:

Coca-Cola estuvo envuelta en casos de violencia contra trabajadores miembros de la unión en Colombia y Guatemala, incluyendo asesinatos.
Coca Cola fue vista como “una bebida patriótica” que apoyó a las las tropas estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial. Pero al mismo tiempo, la filial alemana de Coca-Cola prosperó produciendo bebidas para el Tercer Reich.
En la India, las plantas embotelladoras de Coca-Cola redujeron drásticamente el suministro de agua potable, llegando incluso a secar pozos de pobladores locales, mientras vertía cadmio, cromo y otras sustancias cancerígenas en el medio ambiente.

Puede leer más sobre “el caso contra Coca-Cola” del año 2006 en el articulo publicado por The Nation. Al igual que muchas otras corporaciones, Coca Cola está focalizada en el beneficio económico para sus accionistas respetando poco y nada la salud de los consumidores o el medio ambiente.

Coca Cola gasta cerca de $4 billones de dolares en publicidad por año. Ante semejante cantidad de dinero no es muy difícil como la corporación a logrado mantener su reputación en alto.

Perjuicios para la salud humana
Tomar Coca Cola es peor que fumar

Desde la perspectiva de la salud, beber Coca-Cola o cualquier otro jugo o gaseosa es un desastre para el organismo. Tenga en cuenta que una sola lata por día significa un aumento de peso de 6 kilos por año. Y que aumenta su riesgo de padecer diabetes en un 85 por ciento.

Los médicos indican que no hay absolutamente ninguna razón para que usted o sus hijos beban gaseosas. No existe ninguna excusa.

Por supuesto, Coca-Cola, no es la única marca de gaseosas o jugos. Y sencillamente es extremadamente raro encontrar una corporación transnacional que opere acorde a los niveles éticos o morales necesarios para garantizar el bienestar de los consumidores (aún así, esto no es una excusa para el comportamiento atroz de Coca Cola). “Así que la próxima vez que vaya al supermercado a gastar su dinero, sería muy beneficioso para usted que no compre o respalde a una corporación gigante”, indica el Dr. Mercola. “…quizás sea mejor que lo piense dos veces y ponga su dinero en una compañía más acorde con su escala de valores”.

Cambiar a Pepsi sería un pequeño paso para des-financiar al monstruo Coca Cola, aunque la dirección correcta para usted y su familia es eliminar absolutamente todas las gaseosas de la dieta.

Tomar gaseosas es peor que fumar

Todas las gaseosas están sobre cargadas de azúcar y fructosa. Esto aumenta en las personas el riesgo de contraer obesidad, diabetes, problemas cardíacos, y otras enfermedades crónicas.

Entonces cuando decimos: Tomar gaseosa es peor que fumar cigarrillos (y peor), no estamos exagerando.

Beber refrescos es peor que fumar en muchos aspectos, y es una consecuencia directa de las campañas de marketing masivas de la industria, que indican falsamente que estas bebidas azucaradas son aceptables para los miembros mas vulnerables de la sociedad: Nuestros niños.

Actualmente, en el siglo 21 sería un verdadero escándalo que las empresas tabacaleras comenzaran a dirigir sus campañas publicitarias hacia los niños. Pero las compañías de gaseosas lo hacen todos los días.

Es hora de despertar y enfrentar los hechos: La industria de refrescos está sobre nuestros hijos, y el mensaje que transmiten es tan dañino (y manipulador) como el de las grandes tabacaleras.

Importantes similitudes entre la industria de gaseosas y las grandes tabacaleras

Si le pidieran que recuerde rápidamente un comercial, o eslogan o logo, de las mayores compañías de gaseosas, como Coca-Cola o Pepsi, ¿podría hacerlo?

Probablemente usted no tendría problemas en recordar algunas propagandas simpáticas con osos polares o Britney Spears en un circo romano, y sobre todo, las partes más sencillas, como los logotipos o los envases. Y si le preguntase lo mismo a sus hijos, es muy probable que ellos tengan mejor memoria e incluso recuerden más que usted.

Esto es solo la punta del iceberg de cómo los gigantes de las bebidas gaseosas han hecho de sus productos una parte de la cultura firmemente arraigada en los hogares de millones de personas de todo el mundo.

Como indicamos arriba, Coca-Cola destina $ 3 billones de dolares al año en publicidad. La que usted ve, y la que usted no ve. Por ejemplo, informes como este son ocultados por los grandes medios de comunicación.

Coca Cola, y otras enormes corporaciones, a menudo construyen alianzas estratégicas con organizaciones de salud que ocultan estudios vitales para la salud humana. Otra vez, los suculentos negocios tuercen cabezas haciéndolas “mirar para otro lado”.

En las publicidades, aveces vemos chicas esculturales en una playa bebiendo Coca Cola, y los carteles de propaganda aparecen en partidos de futbol o esponsoreando muchas otras actividades deportivas. Y no advertimos que esto tan incoherente si una gran tabacalera patrocinara un maratón. Y al igual que las grandes tabacaleras, las compañías de gaseosas influyen en los gobiernos e instituciones científicas, como por ejemplo para luchar por legislaciones sobre bicarbonato.

Esto reportó la revista Time:

The American Beverage Association (ABA), que representa a Coca-Cola, Pepsi y otros fabricantes de bebidas, denunció las sugerencias de impuestos al bicarbonato como “discriminatorias”. Esta organización se auto-promociona como un “foro neutral”, pero en realidad lo único que hace es desacreditar cualquier articulo de prensa negativo contra las gaseosas. Por ejemplo, aquellos que relacionan a los refrescos con la obesidad. ABA dice que: “Todas las bebidas que producimos pueden ser disfrutadas como parte de un estilo de vida equilibrado”.
La industria de las gaseosas creó un grupo de “Estadounidenses contra los impuestos sobre alimentos” (Americans Against Food Taxes), que ejecuta campañas contra las cargas impositivas para las compañías de alimentos. Como Kelly Brownell, lo describió en el Times:

“El nombre del grupo fue diseñado para simular un movimiento patriótico, cuando en realidad es una entidad altamente financiada, iniciada y organizada por la industria”.

Otra pantalla creada por esta industria es la Foundation for a Healthy America (Fundación por una América saludable), que recientemente donó 10 millones de dolares al Hospital de Niños de Filadelfia, ¡destinados a la investigación y preveción de la obesidad infantil! Coca-Cola Light también se asoció con el “National Heart, Lung, and Blood Institute” (NHLBI), dando a conocer los programas de salud cardíacos para la mujer, esta gaseosa, además, fue nombrada como “la bebida preferida” en los Juegos Olímpicos de Invierno en el 2010.
Los fondos de la industria de gaseosas se utilizan constantemente para desacreditar investigaciones que vinculan el consumo de refrescos con problemas de salud. Brownwell escribe:

“La industria tabacalera sobornó a científicos que investigaron los vínculos entre el tabaquismo y el cáncer de pulmón, la naturaleza adictiva de la nicotina y los peligros del humo en ambientes cerrados. La industria de las gaseosas soborna científicos para que no denuncien la relación entre la SSB [azúcar en la bebida endulzada] y los problemas de salud. La industria del tabaco compró organizaciones estatales y donó fondos a comunidades. Irónicamente, Coca Cola y PepsiCo son las empresas patrocinadoras de la Asociación Americana de Diabetes..”

El “Beverage Institute for Health and Wellness” de la compañía Coca Cola, en español, “Instituto de Bebidas para la Salud y Bienestar” (¿No es el nombre un oxímoron? Incluso crea cursos de educación continua ¡para dietistas profesionales!

Coca Cola: Peligros para la salud

El jarabe de maíz rico en fructosa de alta fructosa (HFCS) que es utilizado por las marcas más importantes de gaseosas, incluyendo Coca cola y Pepsi, es gravemente dañino. Hace unos 100 años una persona promedio consumía sólo 15 gramos de fructosa por día, principalmente proveniente de frutas. En la actualidad, la gente que consume gaseosas y jugos está consumiendo más de 135 gramos por día, principalmente en forma de bicarbonato. 15 gramos de fructosa por día son inofensivos (a menos que usted sufra altos niveles de ácido úrico). Sin embargo, en una proporción casi 10 veces mayor, este elemento se convierte en una de las principales causas de obesidad, y de todas las enfermedades degenerativas crónicas. En lugar de un compuesto de fructosa del 55 por ciento y 45 por ciento de glucosa, muchas marcas como Coca Cola, Pepsi o Sprite, contienen hasta un 65 por ciento de fructosa, es decir, casi un 20 por ciento más de lo que se creía originalmente. Según un estudio, el contenido de fructosa media en los 23 refrescos testeados resultó de un 59 por ciento – una cantidad más alta de la que declara la industria. Si tenemos en cuenta que las personas beben una media de 53 a 57 litros de refresco al año (dependiendo de la fuente de las estadísticas), esta diferencia en el contenido de fructosa puede influenciar severamente en la salud. Lea más sobre los peligros de la fructosa en BWN Patagonia.

¿Las gaseosas inducen a la violencia?

Para empezar, es un hecho bien conocido por la comunidad medica, que una dieta pobre y en especial con un alto contenido de azúcar, repercute en la salud emocional.

Por ejemplo, un estudio publicado recientemente en la revista Psychology Today, halló un fuerte vínculo entre el alto consumo de azúcar, la depresión y la esquizofrenia. También es un hecho bien conocido que la inflamación crónica juega un papel importante en las enfermedades del corazón, diabetes, artritis y cáncer.

Sentado este punto, podemos indicar que el consumo de cantidades excesivas de bebidas azucaradas pueden y provocan una avalancha de acontecimientos negativos para la salud – tanto física como mental.

Una dieta alta en azúcar, fructuosa y gaseosas endulzadas, también provoca la liberación excesiva de insulina, que puede conducir a la caída de niveles de azúcar en la sangre, o hipoglucemia. La hipoglucemia, a su vez, provoca que el cerebro secrete glutamato en niveles que pueden causar agitación, depresión, ira, ansiedad y ataques de pánico.

Mientras tanto, un estudio publicado en 1985 en el Journal of Abnormal Psychology, demostró que la reducción en la ingesta de azúcar tiene un impacto positivo en las emociones. Y otro: “Los Angeles Probation Department Diet-Behavior Program: An Empirical Analysis of Six Institutional Settings”, publicado en 1983, documentó los resultados de un estudio realizado sobre delincuentes juveniles. Cuando se les proporcionó una dieta con bajos contenidos de azúcar, se observó una reducción del 44 por ciento en la incidencia de comportamiento antisocial, durante los 3 meses siguientes a la implementación de la dieta.

¿Así que las gaseosas pueden afectar el comportamiento de su hijo? Sí, pueden.

Un nuevo estudio apoyó este punto, y reveló que el consumo frecuente de gaseosas se asocia con un incremento del 15.9% en la probabilidad de cometer agresiones. El análisis fue realizado con amplio espectro, controlando por género, edad, raza, índice de masa corporal, patrones de consumo de tabaco, consumo de alcohol y relaciones familiares.

Los investigadores concluyeron:

“Existe una relación significativa entre las bebidas refrescantes y la violencia. Puede haber una relación directa de causa y efecto, tal vez debido al azúcar o al contenido de cafeína de las gaseosas, o puede haber otros factores, que no encontramos en nuestro análisis, pero el alto consumo de refrescos y la agresión están relacionados”.

Sin embargo, este efecto no es un hallazgo nuevo, en 1979 fue utilizado en un juicio por asesinato, por primera vez en la historia.

Como Discovery News informó:

“En un notorio juicio por asesinato del año 1979, llevado a cabo en San Francisco, el abogado defensor adjudicó las acciones del asesino a un reciente cambio de dieta. El asesino había cambiado los alimentos saludables por Coca Cola y comida chatarra. Su argumento dio resultado, y el criminal no recibió sentencia de homicidio, sino que fue condenado por delito menor de homicidio voluntario. Esta estrategia legal se conoce como “Defensa Twinkie”, y el precedente plantea una serie de preguntas que persisten, a pesar de años”

Compañías peligrosas asociadas a Coca Cola:

Coca Cola comparte intereses con: ConAgra, Otis Spunkmeyer, Kellog’s, Dr. Pepper, 7-Up, FritoLay, Tyson, Nestle, Cargill Meat Solutions, Campbell’s Foodservice. ¿De que manera? Entre todos establecen dietas como almuerzos, desayunos y meriendas en escuelas de Estados Unidos, por citar un ejemplo. Estas marcas se relacionan comercialmente en forma directa. Y por lo general realizan campañas estratégicas juntos.

La propaganda se hace evidente en Hollywood, cuando vemos adolescentes reunidos frente a un televisor, preparándose para ver una película, mientras comparten productos de estas marcas sobre una mesa ratona, como si fuera el menú obligado para ese tipo de “eventos”, o cuando ordenan una comida en el restaurante escolar, o en un lugar de comidas rápidas. Evidencia: Todas estas marcas, en conjunto, financian Chatwells.

Coca Cola y las marcas citadas crean conjuntamente las dietas para los niños que cuando se convierten en preadolescentes o adolescentes, pueden alimentarse con comidas saludables. Sin embargo, el hábito inicial seguirá con ellos para toda la vida.

Leer más en Mercola.com (Drinking This “Popular Poison” is Worse than Smoking).
Fuente:bolsonweb.com.ar