Inflamación Crónica del Cerebro:lleva a la Depresión y a la Neuro-Degeneración.¿Qué lo provoca?:entre otros,las Vacunas,el Glutamato monosódico(potenciador o acentuador del sabor–E621,nó?,y los pesticidas).Lo explica el Dr.Russell Blaylock.

VACUNAS, DEPRESIÓN Y NEURODEGENERACIÓN

Por Russell L. Blaylock, Médico, CCN

Se ha calculado que 14.8 millones de norteamericanos sufren de desorden depresivo de importancia y que, de este número, 6 millones son personas mayores. Si incluímos los desórdenes de ansiedad, que acompañan por lo general a la depresión, el número salta hasta los 40 millones de adultos. A un costo de 44 mil millones de dólares por año tan sólo por el cuidado de los mayores, esto impacta también en el presupuesto nacional.

La depresión que se presenta tarde en la vida tiende a durar más y a ser más severa que a una edad más juvenil. Está asociada también con una alta tasa de suicidios.

Anteriormente, se creía que la depresión importante era secundaria a una deficiencia en ciertos neurotransmisores en el cerebro, particularmente en las monoaminas, que incluyen las serotoninas, las norepinefrinas y la dopamina. Si bien se encuentran alteraciones de estos importantes neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo en la depresión importante, la evidencia creciente indica que el culpable inicial es la inflamación cerebral de bajo grado, crónica.

Además, sabemos ahora que las citokinas inflamatorias pueden hacer bajar las serotoninas significativamente y por largos períodos mediante un número de mecanismos diferentes.

MSG (GLUTAMATO MONOSÓDICO) Y DEPRESIÓN

Los investigadores han descubierto también que la mayoría de las personas que sufren una enfermedad depresiva importante (MDD sigla en inglés) tienen altos niveles del neurotransmisor glutamato en su fluido espinal (CSF fluido cerebroespinal) y en su plasma sanguíneo. Este es el mismo glutamato que se encuentra como aditivo de la comida – por ejemplo, el MSG (glutamato monosódico), proteínas hidrolizadas, caseinato de calcio o de sodio, proteína aislada de la soja, proteína vegetal concentrada o aislada, etcétera.

Mucho del glutamato libre en el cerebro de las personas con depresión viene desde adentro, es decir que escapa de células especiales dentro del cerebro mismo (microglia y astrocitos). El glutamato libre, es decir el que existe fuera de las neuronas, es muy tóxico para las conexiones cerebrales y para las células cerebrales mismas — principalmente mediante un proceso llamado excitotoxicidad.

Esta conexión entre altos niveles de glutamato libre en el cerebro y la depresión importante fue descubierta prácticamente de manera accidental, cuando los investigadores observaron que la droga anestésica ketamina podía aliviar la depresión por un período prolongado. La Ketamina es una poderosa droga bloqueante para cierto tipo de receptores de glutamato (NMDA receptors: N-methyl-D-aspartato receptores).

Desde hace cierto tiempo se sabe que la depresión podía causar una pérdida de neuronas en el hipocampo del cerebro – el área más importante para la memoria reciente (memoria declarativa o memoria de corto plazo), la forma de memoria más afectada en la enfermedad de Alzheimer.

Este encogimiento del cerebro ocurría generalmente en la depresión a largo plazo, sin embargo se demostró, utilizando testeos sofisticados, que incluso sin encogimiento del cerebro, la memoria podía verse afectada en forma adversa. Algunos antidepresivos podían no sólo revertir la pérdida de la memoria sino revertir asimismo el encogimiento.

La implicación fue que el glutamato cerebral elevado, vía excitotoxicidad, estaba destruyendo las conexiones cerebrales y más tarde matando las células cerebrales en el hipocampo y que los antidepresivos estaban bajando el nivel de glutamato cerebral. Estudios subsiguientes han confirmado que las drogas que bloquean la excitotoxicidad reducen también la depresión y que algunos antidepresivos reducen los niveles de glutamato cerebral.

EL VÍNCULO ENTRE EL GLUTAMATO CEREBRAL ELEVADO Y LA INFLAMACIÓN

Una tremenda cantidad de investigación ha demostrado ahora el vínculo entre la inflamación cerebral crónica de bajo nivel, niveles elevados de glutamato cerebral y depresión severa. Sabemos que, a medida que envejecemos, el nivel de citokinas inflamatoriamente inmunes se incrementa (tales como la interleukina-1ß (IL-1), IL-6 y TNF-a). Es decir, el nivel de inflamación en nuestro cuerpo aumenta, con niveles elevados que se ven en los extremos de la vida – a los 80 y 90 años de edad.

Esta elevación progresiva de la inflamación del cuerpo aumenta nuestro riesgo de un número de enfermedades vinculadas con la inflamación, tales como cáncer, artritis, debilidad muscular, fatiga, disturbios del sueño, pérdida de memoria y confusión. Las personas que sufren la enfermedad de Alzheimer y el mal de Parkinson tienen incluso niveles más elevados de estas citokinas inflamatorias – mucho más elevados.

Cuando las sustancias químicas inflamatorias son elevadas en el cerebro, esto hace a las células del cerebro más vulnerables a una cantidad de toxinas, muchas de las cuales se encuentran en el medio ambiente. Un estudio demostró, utilizando una serie de técnicas sofisticadas, que si las células cerebrales eran expuestas a un bajo nivel de un pesticida, se veía poca toxicidad y que si se exponía a esas mismas células cerebrales a un único estimulante inmune, ocurría poco daño.

Pero si se exponía primero a las células cerebrales al estimulante inmune, la misma dosis baja de pesticida podía destruir un gran número de células cerebrales.

La importancia de esta observación fue que la vacuna tornaba a las células cerebrales hipersensitivas a la toxina de manera que incluso en concentraciones que normalmente no causarían daño, podría borrar a la mayoría de las neuronas. Una de las conexiones más fuertes entre una toxina del medio ambiente (pesticidas) y un desorden neurológico se da en el mal de Parkinson.

La razón de que sea más común entre las personas de edad es que ellas tienen el más alto nivel de citokinas inflamatorias. Esto explica también la alta incidencia de la enfermedad de Alzheimer, que alcanza incidencias del 50% luego de los 80 años de edad.

El vínculo con la depresión fue también cuestión de suerte.

Los médicos que utilizaban citokinas inmunes para tratar a pacientes con cáncer o hepatitis hallaron que un tercio de los pacientes desarrollaban una depresión severa a los pocos días del tratamiento y que ésta se resolvía solamente cuando se daba fin al tratamiento. Otros estudios, en los que los niveles de citokina inflamatoria se medían en personas con una enfermedad depresiva severa, también hallaron que la mayoría de ellas tenían niveles elevados de estos químicos inflamatorios.

Para su sorpresa, encontraron que muchas de las medicaciones antidepresivas utilizadas comúnmente bajaban los niveles de citokinas inflamatorias y que los pacientes que no respondían eran los que tenían el nivel más elevado de citokinas.

Así pues ¿cómo se vincula esto con la excitotoxicidad?

Los neurólogos han sabido desde hace algún tiempo que las citokinas inflamatorias causan que el cerebro libere altos niveles de glutamato – cuanto más intensa es la inflamación, mayor es el nivel de glutamato cerebral. Los niveles más elevados se hallan en los lóbulos prefrontales y en el sistema límbico, las áreas más relacionadas con el control del estado de ánimo. El MSG (glutamato monosódico) también incrementa la inflamación cerebral.

VACUNACIÓN E INFLAMACIÓN CEREBRAL

Un gran número de estudios ha demostrado que cuando se vacuna a un animal, las citokinas inflamatorias del cuerpo no sólo se incrementan dramáticamente, sino que también lo hacen los químicos inflamatorios del cerebro. El cerebro tiene su propio sistema inmunológico que está conectado con el sistema inmunológico del cuerpo. La principal célula inmune del cerebro se llama microglia. Normalmente, estas células cerebrales están esparcidas por todo el cerebro en estado de reposo (llamadas ramificadas).

Una vez activadas, ellas pueden desplazarse, viajando entre las células cerebrales como amebas (llamadas microglia amébicas).

En el estado de reposo, liberan químicos que apoyan el crecimiento y protección de las células cerebrales y de sus conexiones (dendritas y sinapsis). Pero cuando se las activa, secretan un número de químicos muy dañinos, incluyendo citokinas inflamatorias, chemokinas, complementos, radicales libres, productos de peroxidación lípida, y dos excitotoxinas: glutamato y ácido quinolínico.

En esencia, estas células cerebrales inmunes salen a matar invasores, ya que el sistema inmunológico el cuerpo ha enviado un mensaje de emergencia de que se ha producido una invasión. En el caso de la mayoría de las infecciones, esta fase de activación dura no más que unos pocos días a dos semanas, durante cuyo período el sistema inmunológico mata con éxito a los invasores.

Una vez que esto está cumplido, el sistema inmunitario se cierra para permitir que las cosas se enfríen y que el cerebro repare el daño que haya sido ocasionado por su propio sistema inmunitario.

Lo que los investigadores sabían era que durante este período de activación, las personas generalmente se sienten mal y que lo que experimentan se parece estrechamente a una depresión – una condición llamada “comportamiento enfermizo”. La mayoría de nosotros hemos experimentado esto al sufrir una enfermedad viral — cosas tales como inquietud, irritabilidad, una necesidad de alejarse de la gente, disturbios del sueño, fatiga y dificultad para pensar.

Los estudios han demostrado que hay dos fases en este “comportamiento enfermizo”: una en la cual tenemos los síntomas de la gripe y otra posterior de manifestación de síntomas de tipo depresivo que puede durar un tiempo. También han demostrado que todos estos síntomas se deben a altos niveles de citokinas inflamatorias en el cerebro, que proceden de microglias activadas.

Un número de estudios también han demostrado que, pasados los 50 años de edad, la gente ha exagerado y prolongado el “comportamiento enfermizo” mucho más que la gente más joven. Esta es una de las razones por las cuales las personas mayores arrastran los síntomas de la gripe por meses, luego de la exposición.

Existe también otro fenómeno inmune que desempeña un rol principal en el daño cerebral relacionado con las vacunas. Los investigadores descubrieron que cuando se vacuna a un animal, las células inmunes del cerebro microglia se despiertan parcialmente (llamado preparación) es decir, están en un estado de alta disponibilidad. Si el sistema inmunológico es activado nuevamente poco después (días, semanas a meses), estas microglia estallan en acción secretando niveles de sus químicos destructivos mucho más altos de los normal. Esta sobre reacción puede ser muy destructiva y hacer que uno se sienta muy deprimido.

Estimular a su sistema inmune con una vacuna es muy diferente que contraer una enfermedad infecciosa en forma natural. Las vacunas están hechas de dos compuestos – el agente contra el cual usted desea vacunar, por ejemplo el virus del sarampión; y un estimulante del sistema inmunológico llamado un adyuvante inmune.

Estos adyuvantes están compuestos por cosas tales como compuestos de aluminio, MSG (glutamato monosódico), compuestos de lípidos e incluso mercurio. Su trabajo es hacer que el sistema inmunológico reaccione lo más intensamente posible y por tan largo tiempo como sea posible.

Los estudios han demostrado que estos adyuvantes, a partir de una sola vacuna, pueden causar la súper activación del sistema inmunológico por tanto tiempo como dos años. Esto significa que la microglia del cerebro permanece también activa, volcando continuamente químicos destructivos. De hecho, un estudio halló que una única inyección de una sustancia activante del sistema inmunológico podía causar sobre activación del sistema inmune cerebral por un período de más de un año. Esto es muy destructivo.

LAS VACUNAS ANTIGRIPALES Y UNA CARTILLA DE VACUNAS EN EXPANSIÓN PARA LOS MAYORES

Las autoridades de salud pública y las sociedades médicas se encuentran empeñadas en una campaña a todo trapo para hacer que toda persona mayor se vacune cada año contra la gripe así como también con un número creciente de nuevas vacunas. Cuando yo practicaba neurocirugía, los hospitales tenían una orden automática escrita en todas las planillas de las personas mayores ordenando una vacuna contra la gripe, a menos que fuera contraindicado por el médico, cosa que siempre hice.

Ahora, están dando las inyecciones en Shopping, tiendas y todo sitio disponible del que ellos puedan posesionarse. Y peor aún, utilizando mentiras y tácticas de temor para asustar a los mayores para que se den las inyecciones (tales como la gruesa mentira de que 36.000 personas mayores mueren de gripe cada año).

A medida que se envejece, su sistema inmunitario, incluyendo el sistema inmunitario especial del cerebro, libera significativamente más citokinas inflamatorias inmunes que cuando uno era joven. De manera que, cuando usted recibe su primera vacuna antigripal, sus microglia sobre reacciona y lo hace por un período muy largo, quizás años.

Muchas personas mayores informan que la inyección antigripal les dio gripe. Los que proponen la vacuna, contestan con una risilla condescendiente; que es imposible porque la vacuna contiene virus gripales muertos. En verdad, lo que estas personas están reportando, es un intenso, prolongado “comportamiento enfermizo” en respuesta a la vacuna. Para el cuerpo, es peor que tener gripe.

Recuerden, nadie está registrando el número de personas mayores que mueren luego de haber recibido la vacuna antigripal, especialmente si mueren meses después, lo que puede suceder con el “comportamiento enfermizo”, especialmente si tienen enfermedades crónicas PRE existentes o son inválidos.

LA SHOCKEANTE VERDAD

Con las personas mayores que ya han aumentado los niveles de citokina inflamatoria tanto globalmente como en su cerebro, estimular a estas microglia preparadas de manera que una sobre estimulación del sistema inmune del cerebro se dispare, no solamente aumentará el riesgo de desarrollar una de las enfermedades neurodegenerativas, sino que también incrementarán sustancialmente el riesgo de desarrollar una depresión severa. Recuerden, esto también incrementa su riesgo de suicidio, e incluso de homicidio, dramáticamente.

La ansiedad es un problema muy importante dentro de la depresión, y las vacunas empeorarán mucho la condición. De hecho, la vacunación, especialmente la vacunación múltiple, mantendrán al cerebro en un estado de inflamación que será auto perpetuante, porque el exceso de liberación de glutamato en el cerebro, así como la presencia de glutamato en la dieta, realzarán aún más la activación microglial y la excitotoxicidad.

Aquellas personas que están propensas a desarrollar una de las enfermedades neurodegenerativas, tales como la enfermedad de Alzheimer o el mal de Parkinson se encontrarán en un riesgo drásticamente incrementado tal como lo hemos visto experimentalmente cuando hasta animales expuestos a concentraciones subtóxicas de toxinas del medio ambiente, y vacunados, desarrollan empeoramiento neurológico.

La mayoría de las personas usan pesticidas en su hogar, y los estudios han demostrado que la concentración en los hogares es suficiente para disparar el mal de Parkinson en personas susceptibles. Las vacunas, tal como lo han demostrado estos estudios, incrementarán grandemente ese riesgo. Muchos médicos ignoran por completo esta importante investigación.

Uno debe tener presente que las “autoridades de la salud” urgen a las personas mayores a vacunarse contra la gripe año tras año. Esto mantendrá a las microglia en un estado continuo de preparación e incluso de activación. Recientemente, algunos neurólogos anunciaron que la incidencia de enfermedad neurodegenerativa ha sido desestimada groseramente y que las enfermedades neurológicas de la edad estaban aumentando a una tasa atemorizante. No tienen explicación.

A lo largo de las tres últimas décadas el número de personas mayores que reciben anualmente la vacuna antigripal se ha elevado de un 20% antes de 1980 a más de un 60% hoy en día.

Si esto no fuesen suficientemente deprimentes, ahora las autoridades de salud pública están agregado una serie de vacunas para las personas mayores de los 50 años, incluyendo las vacunas antineumocócicas y antimeningocóccicas. Lo que ignoran completamente los promotores de estas vacunas es el afecto de las múltiples dosis de adyuvante inmune que acompañan a cada una de estas vacunas.

Digamos que usted visita a su médico y él le propone que se aplique la vacuna antigripal, antineumocócica y antimeningocóccica, todo durante la misma visita al consultorio. De esa manera, le puede ahorrar a usted más visitas al consultorio. Lo que su médico ignora es que le está dando a usted tres dosis de poderoso adyuvante inmune todo de una vez, lo que significa que su cuerpo y su cerebro son asaltados por una dosis masiva de poderosos activadores inmunes, respecto a los cuales se ha demostrado que activan el sistema inmune del cerebro a niveles peligrosos, incluso cuando se suministran en una única dosis.

La prueba de que existe este mecanismo no se da sólo en estudios en animales, sino también en seres humanos.

MERCURIO Y ALUMINIO

Hay otras formas en que las vacunas pueden causar estragos en el cerebro. La mayoría de las vacunas contienen compuestos de aluminio. Una multitud de estudios han demostrado que el aluminio, especialmente si está combinado con fluor, es una poderosa toxina cerebral y que se acumula en el cerebro. Con cada inyección de vacuna, se da una dosis de aluminio. Estas inoculaciones tempranas de aluminio se acumulan no sólo en el lugar de la inyección, sino que viajan al cerebro, donde entra en neuronas y células gliales (astrocitos y microglia).

Una cantidad de estudios han demostrado que el aluminio puede activar las microglia y hacerlo por largos períodos. Esto significa que el aluminio de su vacuna está preparando a sus microglias a que sobre reaccionen. La próxima vacuna actúa para disparar la reacción inflamatoria realzada y liberar las excitotoxinas, el glutamato y el ácido quinolínico.

Usted debe apreciar también que cualquier infección, ataque, daño cerebral u otra exposición a las toxinas magnificarán también esta reacción inflamatoria cerebral inicialmente disparada por las vacunas. Los estudios han demostrado ahora que cuanto más activado está el sistema inmunológico de uno, hay mayor probabilidad de que él o ella sufran de una de las enfermedades neurodegenerativas.

El mercurio es también un poderoso activador de las microglia cerebrales y puede serlo en concentraciones extremadamente bajas; en cantidades nanomolares. A causa de sus numerosas reacciones con compuestos de sulfhidratos en el cuerpo (que son ubicuos), el mercurio puede envenenar a un cantidad de enzimas, tanto globalmente como en el cerebro. De especial preocupación es la capacidad del mercurio, especialmente etilmercurio (la clase que se encuentra en las vacunas llamada thimerosal) para inhibir la regulación de los niveles de glutamato cerebral. (Lo hace inhibiendo las proteínas de transferencia del glutamato que controlan la remoción del glutamato de fuera de la neurona, donde causa su daño).

En esencia, el mercurio, en las concentraciones que se inyectan con las vacunas, dispara excitotoxicidad, incrementa los radicales libres del cerebro y los productos de peroxidación lípida, inhibe enzimas críticas del cerebro, inhibe enzimas antioxidantes e impide la capacidad de reparación del ADN (ácido desoxirribonucleico). La vacuna antigripal contiene suficiente mercurio como para hacer todas estas cosas. Usted debe tener presente que cada vacuna antigripal agrega al mercurio suministrado por su última vacuna, es decir que se está acumulando progresivamente en su cerebro.

Además, el aluminio de las vacunas también prepara a las microglias, y cuando está combinado con el mercurio es infinitamente más tóxico para el cerebro. Ahora bien, si esto no fuese suficiente, también debemos considerar la contaminación de vacunas con virus extraños y componentes virales. Los estudios han demostrado que estos no es un acontecer poco frecuente, con hasta un 60% de las vacunas contaminadas en un estudio de varias vacunas principalmente manufacturadas.

Cuando se los confronta con ese hecho, los proponentes de las vacunas simplemente se alzan de hombros y dicen — “No creemos que estas cosas sean dañinas”.

Sin embargo, los estudios dicen otra cosa.

Se ha hallado que la inserción de fragmentos virales, ni siquiera del virus total, es suficiente para disparar el sistema microglial del cerebro y la subsecuente excitotoxicidad, llevando a una degeneración progresiva del cerebro. Se acepta que el virus del herpes y el virus del sarampión pueden hacerlo.

EL PELIGRO DE LAS VACUNAS CON VIRUS VIVOS

Una cantidad de estudios han demostrado que los virus vivos utilizados en las vacunas pueden entrar en el cerebro y residir allí a lo largo de una vida. Uno de estos estudios, en el cual a una persona mayor se le practicó una autopsia y se examinó la presencia del virus del sarampión, halló que 20% del cerebro tenía virus del sarampión vivos y un 45% de otros órganos estaban infectados. Estos virus habían mutado grandemente, lo que significa que podían ser igualmente potentes que otros virus del sarampión, pero podía incluso ser más violentos.

Lo que es peor, en la mayoría de los casos causan una destrucción latente de los tejidos sin los síntomas obvios de la infección, lo que ha sido demostrado en gran número de estudios.

Las vacunas de virus vivos están hechas utilizando un proceso para atenuar el virus patogénico o el virus causante de la enfermedad, pasándolo a través de una serie de cultivos. El problema es que la inversa también puede producirse en el cuerpo. Una cantidad de estudios han demostrado que cuando producimos radicales libres en nuestro cuerpo (y producimos toneladas de tales radicales a lo largo de los años) esto muta a los virus que residen en nuestros tejidos. Esto es lo que se halló en el estudio de autopsia al que hice referencia anteriormente.

Asimismo, estos virus pueden disparar inflamación cerebral y degeneración del cerebro a lo largo de años y décadas. Como el hecho está tan alejado en el tiempo al momento de las vacunas, los médicos se limitan a atribuirlo a la ancianidad o a herencia. A cualquier cosa menos a las vacunas.

Los virólogos están preocupados también de que estos virus vivos mutados puedan infectar también a otras personas, llevando a epidemias de enfermedad totalmente insospechadas por las autoridades de la salud.

CONCLUSIÓN

Las recomendaciones actuales del CDC para la vacunación de adultos incluyen un total de 14 inoculaciones separadas con agentes infecciosos y poderosos adyuvantes inmunes. A decir verdad, algunos de éstos son para riesgos y condiciones médicas específicas, tales como conductas del alto riesgo, drogas ilegales e individuos infectados con SIDA.

Si eliminamos éstos, las mujeres quedarían expuestas a 10 inoculaciones y los varones a 7, si siguiesen las pautas del CDC, que los médicos siguen.

Según las recomendaciones del CDC, las vacunaciones múltiples para una única enfermedad están separadas por no más de 4 semanas, lo que es lo bastante próximo como para producir la preparación y subsiguiente hiper activación de las microglias cerebrales. Hemos visto que esto puede disparar un proceso latente de inflamación cerebral y excitotoxicidad que no solamente pueden resultar en depresión, ansiedad y altas tasas de suicidio, sino que puede aumentar el riesgo de que uno desarrolle asimismo una de las enfermedades neurodegenerativas.

También hemos visto que en muchos casos una persona será inyectada con varias vacunas durante una única visita al consultorio y esto significa que su cuerpo es expuesto a una gran dosis de adyuvantes inmunes. Estudios concluyentes, donde se han utilizado varias especies animales así como seres humanos, han demostrado que esto sobre activa el mecanismo inflamatorio cerebral que puede durar por años.

Además, varios aditivos a las vacunas, tales como mercurio y aluminio, son poderosas toxinas cerebrales que, se sabe, se acumulan en el cerebro a lo largo de los años y pueden disparar mecanismos de inflamación cerebral/excitotoxicidad. Los contaminantes de las vacunas, tales como bacterias, micoplasma y fragmentos virales pueden producir también inflamación cerebral y neurodegeneración.

Como las personas mayores ya tienen altos niveles de citokinas inflamatorias, se encuentran en situación especial de riesgo. Los muy jóvenes (bebés y niños pequeños) están en un alto riesgo porque sus cerebros están experimentando el más rápido desarrollo en el preciso instante en que están recibiendo el mayor número de vacunas — los primeros dos años de vida. De hecho, reciben 22 vacunas (sin contar las vacunas no obligatorias, que también se recomiendan y administran), durante el primer año de vida, una de las cuales contiene una dosis pediátrica plena de mercurio.

Como los adultos, reciben muchas inoculaciones (hasta 9 inoculaciones) en una visita al consultorio. Esto es insano y, a mi modo de ver, criminal.

Las vacunas antigripales nasales son incluso peores, ya que introducen un virus vivo dentro de las fosas nasales, los que pueden viajar luego a lo largo de los nervios olfativos, que llevan a la parte exacta del cerebro que primeramente y de manera más severa es afectada por la enfermedad de Alzheimer. Una cantidad de estudios han demostrado que los virus y las bacterias pueden pasar por esta ruta hasta el cerebro.

De hecho, en un estudio los científicos arrojaron spray con una bacteria dentro de la nariz de un ratón y observaron el rápido desarrollo de placas del tipo Alzheimer en el cerebro del ratón.

ENTONCES ¿QUÉ PUEDEN HACER LAS PERSONAS DE EDAD?

En primer término, los estudios han demostrado que la causa primera de la inmuno-deficiencia en los mayores es puramente dietaria. Los carotenoides, tales como beta-caroteno, alfa-caroteno, cantaxantin, luteína y licopene realzan significativamente la inmunidad de los mayores. El zinc, magnesio y selenio son también esenciales.

Uno debería también evitar los aceites omega-6 (los aceites vegetales: maíz, aceite de cártamo, girasol, canola, porotos de soja y aceite de maní), ya que realzan altamente la inflamación y deprimen la inmunidad. El componente EPA (ácido icosapentaenoico) de los aceites de pescado (aceites omega 3) es también un poderoso depresor inflamatorio. El DHA no lo es.

Un sistema inmunológico saludable significa que usted puede luchar contra las infecciones eficientemente y rápidamente.

Ejercicio regular, tal como caminar rápido o ejercicios de pesas tres a cinco veces por semana pueden también impulsar la inmunidad, en tanto que el exceso de ejercicio suprime la inmunidad. El azúcar y los carbohidratos refinados también suprimen la inmunidad e inflaman el cerebro. El ejercicio protege al cerebro de los efectos del envejecimiento y de la degeneración.

El sueño adecuado es también vital tanto para la salud del cerebro como para una buena función inmunológica.

Los funcionarios de la salud pública y los voceros de la mayoría de las sociedades médicas están mintiendo al público en lo concerniente a la seguridad de las vacunas. Tenemos ahora suficiente información de una gran cantidad de estudios para detener esta desastrosa política de vacunas. Estamos haciendo frente a un desastre médico en este país, que ya está muy encaminado.

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Fuente:www.librevacunacion.com.ar

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Médico que practicaba casi todas las Medicinas,recién jubilado,con aficiones múltiples(algunas reflejadas por lo expuesto en el blog).En la Primavera austral me traslado a vivir a la Patagonia chilena. Mi único y gran interés ha sido,es y será intentar ser "un solucionador" de problemas tanto a nivel personal como profesional. Ver todas las entradas de radiosappo

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